De mi vida y de la vida misma
Apágame los ojos cuando los cierre y enciéndelos de nuevo al despertar.
Si despierto aquí, que los soles no se quiebren, que si no estás quien los abrirá.
Que si los abro en otro cielo no me duela, saber que no eres tu quien me despertará.
Apágame los ojos cuando duerma y enciéndelos solo tú al despertar.
Y si me pierdo en algún sueño no me sueltes, enciéndeme de nuevo en tu mirar.
Que sino encuentro el buen camino en otras tierras, promete que me esperaras.
Y si la luz se apaga un día promete que la encenderás.
Que si mis ojos miran lejos no es de pena, solo están mirando más allá.
Que si me duermo, amor, no es que me pierdas, prometo donde esté te he de esperar.
Y si la luz se apaga un día, que los soles no se quiebren y te alumbren donde estas.
Quiero llegar a ti, hasta tu ser, ser tu pensamiento.
Quiero estar intacta, lograr el equilibrio.
Provocando el roce a la hora que no esperabas.
Envolverte con aroma a reencuentro.
Quiero causarte sensaciones aun estando lejos.
Haz de sentir calor o frío, aroma de jazmines y lirios,
Serás la nube que la brisa amarre.
Quiero tocarte sin contacto alguno, pero más allá de los sentidos.
Quiero ser viento y llevarte en mí más allá de los latidos...
... y que seas parte de este vuelo.
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| Fotografía de Wilhelm Leisten |
La puerta de mis sentidos está entreabierta, no me animo a entrar ni a que me veas.
No es fácil cruzar el umbral, quizá es cobardía, quizás es inconsciencia.
